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Tanta fuerza y tanto amor hacen al mundo girar, algún día lo descubrirás . . .

2 de febrero de 2017

No te ahogas al caer en un río, sino al mantenerte sumergido en él.

Lo bueno de estar con el es que nunca lo voy a querer mas a el que a mi. No me vuela la cien. O quizás ya nadie lo hace.                                       Jael (escritos 2014)

Ser feliz es bastante fácil: disfruta en cada momento con lo que haces, y da gracias siempre por estar vivo

Viendo a mi Lita tejer. Nada mejor que estos pequeños momentos de la vida. Fragmentos magníficos que conforman mi felicidad constante.                                                           Jael (escritos 2015)

Its okey. Respirar. Seguir. Dejar atrás lo que ya no hace sonreír.

Salir a caminar pensando en encontrarte realmente no es la solución, sólo es un momento de delirio más.                                                                         Jael (escritos 2014)

Ya lo entendí

Quizá sea sólo cuestión de tiempo entender que con lo mierda que fuiste conmigo es mejor tenerte lejos que encontrarte.                                                                    Jael (escritos 2014)

Subidad y bajadas, montañas y barrancos, y nunca pude reír sin llorar.

Hay cosas que uno pierde por destino, porque así tenia que ser. Otras las perdemos por pelotudos, y esas son las que duelen.                                          Jael (escritos 2015)

1 de febrero de 2017

Un día nos encontraremos en otro carnaval


La calle Llupes raya al medio encuentra Belvedere, el tren saluda desde abajo con silbos de tristeza 
aquellas filas infinitas saliendo de Central, el empedrado está tapado pero allí está  La primavera en aquel barrio se llama soledad, se llama gritos de ternura pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo ya no se apretarán mis lágrimas en tus bolsillos, cambiaste de sacón.  Un día nos encontraremos en otro carnaval, tendremos suerte si aprendemos que no hay ningún rincón que no hay ningún atracadero que pueda disolver en su escondite lo que fuimos, el tiempo está después.

Cuando no supe más de ti

Ha pasado algún tiempo ¿un año? Tal vez más, no lo sé con certeza, no lo recuerdo bien. He dejado de contar los días, y al menos los segundos han dejado de sentirse como horas. Y es que te fuiste tantas veces, que termine por acostumbrarme a estar si ti.
¿Qué si te pienso? Me lo han preguntado más de una vez, pero a pesar del tiempo, esa pregunta sigue carcomiéndome el alma. Por supuesto que te pienso, ¿qué estarás haciendo ¿quién toma tu mano? ¿ quién acaricia tu cabello? ¿quién besa tus labios? ¿quién roza tu piel? 
Pero las respuesta nunca llegan. Otras veces, me descubro sonriendo cuando pienso en ti. ¿El motivo? Miles de recuerdos, las caricias, nuestros besos. alguna palabra al aire, alguna canción, pero sobre todo la luna que cada noche me recuerda que tuvimos un gran amor.
Me enamore de ti y por un largo tiempo vivimos maravillosos momentos. Cada noche esperaba con ansias a que saliera el sol para ver tus bellos ojos color café. Sé que tú también me amabas, me lo decían tus detalles, tus sonrisas, tus miradas, nuestras almas se unían en cada caricia y nuestros cuerpos se unificaban cuando hacíamos el amor.
El destino nos cayó por sorpresa, cada quien tomó su camino, un rumbo distinto. Aún recuerdo aquella tarde sentados en aquel café, ese último y mágico momento, donde nuestras miradas se cruzaron para nunca dejarse ir.
Debo confesar, que a pesar de nuestra separación, nunca deje de buscar pretextos para saber de ti, que no me resignaba a la idea de dejar de ser todo y convertirnos en extraños, extraños que compartieron la misma historia y también la misma cama.
Cuando al fin me acostumbré a la idea de estar sin ti, descubrí a una persona que había dejado en el olvido, me descubrí a mí, ahí frente al espejo, con reflejos de tristeza, con el corazón herido, con un futuro incierto, con la sonrisa cansada. Creía que no estaba lista para dejar te ir, pero con un poco de esfuerzo, logre sonreír, y al cabo de los días, mi corazón roto y cansado volvía a latir con fuerza; orgulloso de las grietas, la ilusión volvió a recorrer mis arterias, sabiendo que algún día me volvería a enamorar.
Hace algunos meses que deje de querer saber de ti, deje de buscarte y también de extrañarte, no sé nada de ti y ya no tengo la necesidad de saberlo, pero debo confesar, que cada noche al ver la luna, sin poder evitarlo, pienso un poquito en ti.