La verdad es que de las personas que no esperaba son las que más presentes están y quizás otras que eran más especiales para mí no reaccionaron como se suponía, y también hay que aprender a vivir con eso... 🎈
30 de marzo de 2023
Jamás cambiaría mi ser, para poder pertenecer... La mediocridad para algunos es normal, la locura es poder ver mas allá . . . Propia filosofía de vida
La verdad es que de las personas que no esperaba son las que más presentes están y quizás otras que eran más especiales para mí no reaccionaron como se suponía, y también hay que aprender a vivir con eso... 🎈
30 de marzo de 2023
El haber borrado todo chat sobre la tierra y prontamente hacer como que no existió no ayudó, sólo hizo que el olvido se retrase en llegar, y que allí donde había espacios vacíos la mente se esfuerce en completarlos de mil maneras, con miles de palabras, seguramente nunca las exactas de lo que sucedió.
Por los miles de homenajes que nos dimos.
Cuando el sexo es por intercambio, cuando no nace y no se disfruta, cuando es casi una obligación e imposición. Que distinto es a cuando es solo por placer.
Las relaciones van mutando, cambiando, a veces a mejores formas y a veces hacia la indiferencia, la distancia y la lejanía. Me costó mucho tiempo y procesos entender que esa amistad de más de diez años ya no es lo que fue, que esa persona que yo creía incondicional e indispensable, en realidad era sólo una relación más, pasajera en mi vida. No sé si porque era una persona narcisista que sólo buscaba mi atención cuando no la tenía y la necesitaba para presumir de las carencias y abundancias de su vida, quien competía de forma no sana con otras relaciones en ese momento de mi vida, parejas tóxicas, de paso, que también en procesos de evolución pude dejar atrás. Nuestra amistad se fue extinguiendo como el fuego cuando le quitás el oxígeno del aire. ¿Qué era nuestro oxígeno? ¿La adolescencia? ¿la competencia?. O el sabernos pares y compañeras, hombro para llorar ante las adversidades de la vida. No todo fue malo, compartíamos un humor tan absurdo como inútil, la frase que una decía y sólo la otra podía completar: "Y el corazón llora como patito, como patito en lodo". Dormíamos juntas, amontonadas, por la sola seguridad de saber a la otra al lado, y cada una lloraba sus desdichas en el silencio de la madrugada con el consuelo de tener a la otra pegada. Quizá sea esa facilidad de la vida y el tiempo para magnificar a lo lejos las cosas buenas, como si todo hubiera sido entrañable, como si lo que tuvimos fue un diamante y lo perdimos