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Tanta fuerza y tanto amor hacen al mundo girar, algún día lo descubrirás . . .

13 de noviembre de 2017

La vida es demasiado corta como para no alargar los momentos en que estamos juntos.

Nunca ignores a una persona que te ama y te cuida, porque un día te darás cuenta de que perdiste la luna contando las estrellas. (te extraño Hache)

Hay heridas que en vez de abrir la piel te abren los ojos.

¿Puedes aceptar que nunca obtendrás respuestas a algunas preguntas?
Si tu respuesta es sí ¿por qué necesitas desesperadamente un cierre con alguien que te dejó sin respuestas? No tener una respuesta es la respuesta. Y, de repente, eres lo único que te impide seguir adelante... Cierra tu propia puerta.

8 de noviembre de 2017

Kings Of Leon - Use Somebody



He estado vagabudeando por ahí. Siempre mirando hacia abajo con todo lo que veo. Caras pintadas, llenan los lugares que no puedo alcanzar. Sabes que me vendría bien alguien. Sabes que me vendría bien alguien. Alguien como tú, y todo lo que sabes, y como hablas. Innumerables amantes clandestinos de la calle. Sabes que me vendría bien alguien. Sabes que me vendría bien alguien. Alguien como tú. Fuera en la noche, mientras tu lo vives, yo me voy a dormir. Provocando guerra para dar forma al poeta y la paliza. Espero que haga que te des cuenta. Espero que haga que te des cuenta. Alguien como yo. Alguien como yo. Alguien como yo, alguien. Estoy listo ya. Alguien como tú, alguien. Alguien como tú, alguien. Alguien como tú, alguien. He estado vagabudeando por ahí. Siempre cabizbajo con todo lo que veo

Y ahora que está claro que ninguno de los dos fue tan valiente...

“Te libero de mí, de mis males, de mi mal genio, de los domingos por la tarde en donde nunca puedo más, del odio a mi cumpleaños, de no saber cómo hacer para regalarte algo que no pierdas. Te libero de mi desengaño, de tu karma, de mis novedades, de la contradicción que represento. Te libero de mis llamadas que te saben a autocompasión, de mis enredos, de mi cabello suelto, largo, sin peinar. Te libero de mi consciencia , del desconcierto a fin de mes, de la caída, de la llegada, de mi huída inevitable. Te dejo libre para que me dejes, para que me veas de lejos y me quieras menos.”

― Mario Benedetti

Te libero de mi....

No me va tan mal, te lo aseguro. He descubierto gente que me hace reír. He vuelto a encontrarme, por las mañanas, cuando no estás a la hora del café; por las tardes, cuando vuelvo de trabajar y debajo de la manta no hay nadie. No me va tan mal, créeme. Estoy bien, aunque te sigo viendo una décima de segundo en cada café, cada vez que cojo esa manta y busco algo en lo que apoyarme. Te lo digo: no es lo mismo ser que estar y tú ya no estás, pero sigues siendo. Estoy bien, he abierto los brazos para llenarlos de recuerdos nuevos en los que no aparezcas tú; y, sin embargo, te confieso: aún no tengo los suficientes como para dejar de sentir frío. Aquí ya no estás, a pesar de que te veo.
Escribir es la forma más dura y menos valiente que he encontrado de decirte que te echo de menos incondicionalmente, pero que necesito vivir conmigo –tanto o igual que lo haces tú sin mí-.
 Esto es, si ya no podemos ser uno, lo mejor es que comience a aprender a ser yo. Que me han dicho por ahí que, fundamentalmente, quien tiene que estar conmigo soy yo misma. Y tú, tú hace mucho tiempo que ya no estás aquí, aunque pueda seguir viéndote en todos los lugares por los que voy. Ya sabes, esos que te guardan todo el cariño que te sigo guardando yo porque nos deben y les debemos todo lo felices que algún día fuimos: porque por encima de todo lo malo, está que supimos hacernos reír de verdad.
Será difícil dejarnos de ver, pero el mayor consejo que puedo darnos es el de ser tan fuertes como nos atrevimos a serlo cuando decidimos empezar. Sé que no es lo mismo, que ahí estabas tú y estaba yo; sin embargo, podremos hacerlo, podré lograrlo.
Te libero de mí. También me han dicho por ahí -y esta es la verdadera función de este escrito- que la mejor forma de acabar con el dolor es liberándolo. Por ello, sin rencor y sin odio, te ofrezco toda la libertad que necesites: no me refiero a algo que ya está claro, que te has ido; sino a dejarte ser de verdad, sin culpas ni remordimientos, sin más llantos. Para ello lo mejor, al menos por ahora, es que nos olvidemos de todo: de los domingos en tu casa, de las películas compartidas en las que yo siempre me dormía, de las comidas que nunca más haremos. Dejemos ir los sueños que no hemos cumplido, mi mal humor que impedía tu sonrisa, la tristeza, nuestra alegría. Pasemos página.
Digamos adiós a las ciudades que nos vieron juntos, a las primeras veces que siempre seguirán siendo, a lo que me has enseñado y a lo que pude haberte enseñado. Partamos de cero. Te libero de mí, de la misma manera que consigue hacerlo cada rincón que nos vio algún día y ya no nos ve.
Me despido sin saber hacerlo del todo, porque sé que es obligatorio si no quiero que la despedida sea hacia a mí, definitivamente. Estoy segura de que en esto también estás de acuerdo: si no podemos ser como quisimos, lo más sano es que seamos de otra manera; y si ahora no hay manera, lo único que puede curarnos es que no seamos. Así que este día donde quiera que te encuentres hoy cierro mis ojos porque el día de hoy te libero.
Cristina Medina

2 de noviembre de 2017

Ya no te quiero, pero siempre te querré - Por Irene Jotadé



Ya no te quiero. La primavera me robó tu última sonrisa y el otoño la marchitó pro completo. 
Tenías la capacidad de controlar el tiempo, de volver los segundos horas o simplemente parar los inviernos. Necesitaba a alguien así, alguien a quien le importara un bledo el reloj, el calendario, los números... Y te fuiste con la cena a medias, y aún está tu ropa colgada en mi pecho, pero ya no te quiero. Me di cuenta la mañana que me levanté sin pensar en ti, en tus lunares, en tus ojos. Sabía que querer es algo así como hacer paracaidismo sin haber comprobado antes si el paracaídas se abre y ahí estaba lo bonito, para después estrellarme y darme cuenta de que ya no te quiero. Prometo que no guardo nada tuyo, ni si quiera cierro los ojos cuando me viene a la cabeza tu aroma, tampoco paseo ya por el parque donde sellamos nuestro primer beso, porque por fin ya no te quiero. Las mariposas se volvieron larvas, me atreví a fingir amor por mí, no pronuncio ni tu nombre y aunque hoy te escriba esto prometo que no te quiero. Ya no hay cosquillas mañaneras, bailes improvisados en el tejado o desayunos sobre tu espalda, porque tú ya no me quieres, y ayer tampoco me querías. Fui una okupa en tus corazón, muy pocos metros cuadrados para una chica con tantos sueños, yo no cabía. El viento me abofeteó las mejillas cuando te lloré más de una vez, y por eso dejé de sufrir por amor la mañana que me desperté sin pensar en ti. Pero te confieso que a veces una lágrima se revela contra mi, que a veces sonrío cuando te imagino delate mío y que miro de reojo tu balcón pro si decides asomarte... porque sé que ya no te quiero, pero sé siempre te querré. 

No me voy a olvidar de ti - Irene Jotadé (Texto: Loreto Sesma)



No me voy a olvidar de ti porque he querido más a esos ojos que a mis propias manos y eso que con ellas amortiguo cada caída. No me puedo olvidar de ti porque voy a echar de menos cada mísero momento que he pasado riendo contigo, porque cuando eres testigo del asesinato nunca más puedes llegar a olvidar la cara de la víctima. No me olvidaré de ti porque he jurado demasiadas veces que eras el amor de mi vida, porque he llorado más tu vida que lo que voy a llorar jamás por alguien. No olvidaré que he puesto nombre a tus brazos y que los he llamado libertad, porque he sentido estrellas en los dedos cada vez que entrelazábamos las manos, porque no he necesitado jamás planos para construir mi vida junto a ti. No me puedo olvidar de ti, porque te he querido a sangre y a fuego, porque me has curado las yagas de tanto morderme las entrañas, porque las legañas de tanta vida durmiendo se me cayeron el mismo día que tú me dijiste te quiero. No me voy a olvidar de ti porque he navegado en muchos mares, me he ahogado en demasiados bares, y ninguno ha conseguido que no acabe pronunciando tu nombre. Los cañones de Espronceda nos han explotado en las manos y ahora miro a los lados y sólo veo la polvareda que ha levantado este vendaval de miedo. Ya no se mantenerme de pie en ese punto estratégico que decías que había en los huracanes, en donde no te afecta su fuerza ni nada te arrastraba a la muerte. No me voy a olvidar de ti porque no quiero, porque me pesa más el 10 a la espalda que esta espada que me atraviesa cuando se abre la puerta y la vida me arrastra el paso del tiempo. Este latido no perdona y este 'te quiero' que te digo ya no llega a su destinatario pero si permanece en la memoria. Y si es lo único que queda, es lo único que voy a cuidar, para siempre...